Cada año pasa lo mismo.
Pantone anuncia el color del año y, casi automáticamente, lo empezamos a ver en vidrieras, redes, campañas y looks que se repiten como eco.
Y no está mal.
Las tendencias pueden inspirar, abrir caminos, darnos ideas nuevas.
El problema aparece cuando dejamos que decidan por nosotras.
Porque construir un estilo propio no tiene que ver con correr atrás de lo que “se usa”, sino con aprender a elegir lo que de verdad nos representa, más allá del calendario de la moda.
Tomemos el ejemplo del color.
No porque Pantone diga que ese es el color del 2026 significa que tiene que ser el tuyo.
Quizás te encanta desde siempre y conecta con tu forma de vestir: perfecto.
Pero quizás no te identifica, no te favorece o simplemente no te dice nada. Y eso también está bien.
El criterio personal aparece ahí:
en animarse a decir esto sí y esto no,
en entender qué colores, texturas y formas te hacen sentir cómoda, segura, auténtica.
En elegir piezas que sumen a tu guardarropa real, no al ideal de una tendencia pasajera.
En San Pretta creemos mucho en eso.
En el zapato como punto de apoyo del estilo, no como imposición.
En elegir con intención, pensando en cómo vivís tus días, no solo en lo que hoy está “de moda”.
Las tendencias pasan.
El criterio queda.
Y el estilo propio se construye así: decisión a decisión, elección a elección.
—
San Pretta 🤍
Menos tendencia. Más vos.
